- ¿Puedo hacer algo por usted antes de marcharnos, señor? ¿Necesita ayuda con el equipaje?

Esta noche tenía una cita con Anastasia y su madre, y no voy a poder ir. Nada me duele más que tener que romper un compromiso así, pero no hay más remedio.

- No, gracias, apenas he traído dos cosas. Necesito que te ocupes de otro asunto. Esta noche iba a cenar con la señorita Steele y la señora Adams, y lamento profundamente faltar a mi cita. Así que consigue dos ramos de flores, las más bonitas, las más exóticas para enviárselas, a modo de disculpa.

- ¿Rosas, señor?

- No… orquídeas blancas.

Taylor me miró boquiabierto.

- ¿Cómo dice? Señor, creo que no necesito recordarle que estamos en Savannah.

- No Taylor, no necesitas recordármelo –miré a mi alrededor haciendo un gesto de resignación con las manos. Lo que parece que sí necesito recordarte yo a ti es que soy Christian Grey y que si quiero orquídeas, aunque sea en la Luna, las consigo.

- Por supuesto, señor Grey.

- Bien. Ocúpate de la cuenta del hotel también. Yo tengo que cancelar un compromiso que tenía con un agente inmobiliario pero en quince minutos estaré listo para salir. Recógeme en la entrada Taylor, y no te retrases. No podemos perder el slot para salir.

- ¿Dónde quiere que envíe las flores, señor Grey?

- A casa de la señora Adams. La dirección está en el GPS del coche, la última que marque esta mañana. Toma, llévate ya mi maleta.

- De acuerdo. ¿Me llevo también el maletín?

- No, ya lo haré yo, gracias. Y, Taylor, no te preocupes por Gail. Es una mujer fuerte, y ya ha pasado todo. Los médicos se han llevado a la señorita Williams.

- Sí pero, estaba sola. Ha tenido que pasar un miedo terrible. No me perdono no haber estado con ella.

- Ahora mismo voy a llamar a Sawyer para ver qué cojones ha pasado con la seguridad en el Escala. Esto es inaudito, que alguien haya podido colarse así… De todos modos en unas horas estaremos de vuelta Taylor. Eres un buen hombre.

- Gracias, señor Grey.

Taylor sale por la puerta arrastrando mi trolley de viaje, y solamente su gesto extremadamente solemne delataba su preocupación. Pero para alguien que no le conociera Jason Taylor era completamente inescrutable.

Saco mi blackberry y marco el número de Anastasia de memoria, a pesar de que jamás la llamo, pero comunica. El reloj de la pequeña pantalla indica que son las 10:48 horas, faltan sólo doce minutos para mi cita con el agente inmobiliario a la que, evidentemente, no voy a acudir.

De: Christian Grey

Fecha: 2 de junio de 2001, 10:49h

Para: Andrea Morgan

Asunto: inesperada vuelta a Seattle

Buenos días Andrea,

Esta mañana ha ocurrido algo de lo más inesperado que me obliga a volver repentinamente a la ciudad. Acabo de enterarme ahora mismo y estaba a punto de salir para mi cita con el agente inmobiliario pero me es imposible ir. Salgo para el aeropuerto en este mismo instante.

Llámale y dile que nos haga llegar su oferta por correo, y la estudiaremos.

Muchas gracias.

Christian Grey, presidente de Grey Enterprises Holdings, Inc.

De: Christian Grey

Fecha: 2 de junio de 2001, 10:53h

Para: Luke Sawyer

Asunto: ¿qué pasa con los sistemas de seguridad en el Escala?

Sawyer, supongo que ya te habrás enterado pero, por si no lo sabías todavía, resulta que Leila Williams se ha colado esta mañana en mi apartamento en el Escala y la señora Jones se la ha encontrado cuchilla en mano intentando matarse sentada en mi cama. ¿Se puede saber qué coño ha pasado?

Gail no sabe a qué hora ha entrado exactamente y ella no ha salido del edificio, así que es imposible que se haya colado mientras no había nadie. Por algún sitio ha tenido que entrar y de alguien tiene que ser culpa.

Quiero que se revisen de inmediato las grabaciones de todas las cámaras del edificio y que esta misma tarde el responsable de seguridad se reúna contigo para comprobar las entradas al apartamento.

Esto no se puede repetir. ¿Me has entendido? NO SE PUEDE REPETIR.

Christian Grey, presidente de Grey Enterprises Holdings, Inc.

Cierro el ordenador portátil y lo meto en el maletín, recojo lo poco de equipaje que Taylor no se ha llevado ya y salgo. En el ascensor busco el número del doctor Flynn, y marco.

- ¿A qué piso va? – pregunta el botones.

- Al lobby, por favor.

En la consulta del doctor tampoco cogen el teléfono. ¿Qué coño pasa hoy con los teléfonos? ¿Es que nadie puede responder a la primera?

Taylor me está esperando ya, con la puerta abierta.

- ¿Quiere conducir señor Grey?

- No Taylor, llévalo tú. No estoy de humor y probablemente acabaría corriendo más de la cuenta. De todos modos, ¿no deberíamos dejar aquí el coche?

- Podemos devolverlo en Hilton Head, ya he avisado en el hotel.

- Pues vámonos.

Por fin suena mi teléfono, que llevo aún en la mano. Antes del segundo timbrazo me da tiempo a responder.

- Anastasia, soy Christian.

El coche arranca.

- Hola, lo sé. ¿Pasa algo? –pregunta.

- Tengo que volver inmediatamente a Seattle, ha habido un contratiempo.

- ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?

Suena preocupada, pero no es momento de explicaciones de ningún tipo. Mañana será otro día.

- Sí, estoy bien, pero debo ocuparme de algo personalmente. No podré ir a cenar con vosotras. ¿Le pedirás disculpas a tu madre de mi parte? Lamento mucho no ir. Voy de camino a Hilton Head.

- Claro, lo haré.

- Gracias. Iré mañana a recogerte al aeropuerto. O mandaré a Taylor si no puedo.

- Vale Christian –murmura. – Que tengas un buen viaje, y espero que puedas resolver el problema.

- Gracias nena. Buen viaje a ti también.

Cuelgo y miro la pantalla, como si allí fuera a encontrarla. La voy a echar de menos otra vez.

- ¿Has enviado las flores, Taylor?

- Por supuesto señor Grey.

Algo es algo. La luz de mi Blackberry vuelve a encenderse. Andrea me contesta que todo en orden, ya se ha puesto en contacto con el agente inmobiliario. Al fin y al cabo no estoy convencido de que Georgia sea el mejor sitio para expandirse, si perdemos esta oportunidad habrá muchas otras.

Nervioso por los acontecimientos del día, tamborileo con los dedos sobre el asiento de cuero del coche.

- Taylor, ¿cómo crees que ha podido entrar la señorita Williams?

- No lo sé, señor. ¿Ha hablado ya con Luke?

No, le he enviado un mensaje esta mañana. No lo entiendo, sólo hay dos entradas posibles: la terraza y el ascensor. No hay ninguna otra manera de entrar en el apartamento.

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1 Comentarios

  1. rosafermu dice:

    Sigo con interés todas las peripecias que relatas. Me encantan. Unas con más suspense que oras, según lo requiere la acción, pero repito: me encantan. Gracias

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