No logro salir de mi asombro. He quedado anonadado. Anastasia ha dicho que sí en el medio de su fiesta de graduación cuando su padrastro fue hasta el baño. Probablemente se trate del momento más insólito de los que hubiera esperado.

Por un segundo dudo de la veracidad de lo que acaba de suceder y temo que se eche atrás. Pero he visto suficiente de su comportamiento como para saber que eso no sucederá. Si no, hubiera sido absurdo que me hiciera esperar tanto para darme la respuesta. Está claro que si lo hizo fue porque quería decirme algo con seguridad.

Lo único que tengo claro es que ha logrado sorprenderme y todavía no he podido reaccionar. Entonces, vuelve su padrastro y le sonrío. Estoy feliz.

Ray le propone de ir a comer algo y ella acepta.

—Christian, ¿quieres venir con nosotros? —me pregunta Ray, como si fuera uno más de la familia.

Anastasia se pone tensa. Es evidente que todavía no está preparada para que sus mundos se junten. Me excuso amablemente y le digo que tengo otros planes.

— Cuídame a mi niña— sentencia como todo padre preocupado.

—Esa es mi intención— le respondo para dejarlo tranquilo.

Nos damos la mano. Luego, cojo la mano de Anastasia y la beso con ternura sin dejar de mirarla.

—Nos vemos luego, señorita Steele —le digo, ansiando que ese momento llegue muy pronto.

Ray la toma del brazo y se aleja con ella. Observo su espalda desnuda, sus caderas, sus piernas. Me siento hipnotizado.

Corta el hechizo uno de los profesores que viene a buscarme para decirme que irán todos a comer. Le agradezco la invitación, pero no podré ir con ellos tampoco.

La tarde se hace larga y me limito a estar en el hotel y trabajar. Tengo un par de proyectos a resolver y no puedo postergarlo.

Sobre las cinco de la tarde, le mando un mail. Estoy adicto a esta chica.

De: Christian Grey

Fecha: 26 de mayo de 2011 17:22

Para: Anastasia Steele

Asunto: Límites tolerables

¿Qué puedo decir que no haya dicho ya?

Encantado de comentarlo contigo cuando quieras.

Hoy estabas muy guapa.

Christian Grey

Presidente de Grey Enterprises Holdings, Inc.

Seguramente esté todavía con Ray, así que no espero una respuesta rápida. Sigo trabajando sin dejar de pensar en ella.

Un rato más tarde recibo un llamado de mi hermana Mia desde París. Llega el sábado y hemos quedado que iría a buscarla al aeropuerto. Dice que llama para recordármelo, pero yo sé que se trata de otra cosa.

—¿Cuándo me he olvidado de ti, Mia querida?— le pregunto con cierta ironía.

—Nunca. No sé, se me ha ocurrido que, tal vez, tenías algo para contarme.

—Oh, sí, hemos cerrado un acuerdo con una empresa…

—Christian! He hablado con Elliot y con mamá.

—Valoro que estés comunicada con la familia.

—Quiero saber todo sobre Anastasia Steele.

Me río. Esa es mi hermanita. Quiere tener todos los detalles.

—Ya hablaremos…—le digo para calmar su ansiedad.

—¿Estás enamorado?

Vuelvo a reírme.

—Mmm…es una palabra demasiado grande. Sabes que no es fácil que yo me enamore.

Cuando cortamos me doy cuenta de que su pregunta me ha dejado pensando. ¿Enamorado? No se me hubiera ocurrido ni siquiera planteármelo. Ese defecto femenino de pensar las relaciones en términos de amor…

Por hoy, mejor concentrarnos en los límites tolerables, me digo y reconozco que me he puesto un poco cínico hasta conmigo mismo.

Ya he terminado de trabajar y he hecho un poco de ejercicio cuando llega la respuesta de Anastasia.

De: Anastasia Steele

Fecha: 26 de mayo de 2011 19:23

Para: Christian Grey

Asunto: Límites tolerables

Si quieres, puedo ir a verte esta noche y lo comentamos.

Ana

¡Perfecto! Veo que esta chica ha decidido decir hoy todo lo que yo quiero escuchar. Respondo con una sonrisa de alegría en mi cara.

De: Christian Grey

Fecha: 26 de mayo de 2011 19:27

Para: Anastasia Steele

Asunto: Límites tolerables

Voy yo a tu casa. Cuando te dije que no me gustaba que llevaras ese coche, lo decía en serio.

Nos vemos enseguida.

Christian Grey

Presidente de Grey Enterprises Holdings, Inc.

Me doy una ducha rápida. ¿Qué coche debería comprarle? Quiero protegerla. No quiero que nada malo le pase mientras esté a mi lado. Es una idea que me obsesiona. Nada malo puede pasarle a la gente mientras esté conmigo. No podría permitirlo. No quiero que vaya en ese artefacto al que llama coche. Deseo que viva bien y cómoda.

Salgo del hotel hacia su casa. Subo al coche. Arranco. Suena Bruce Springsteen. Me siento relajado. Conduzco sin pensar en nada, solo observando las calles. Me invade una sensación de plenitud y alegría. Disfruto mucho más de un triunfo cuando conseguir lo que quería me ha costado tanto. Creo que tengo una sonrisa en la cara todo el tiempo.

Llego a su casa con una botella de champagne en la mano. Respiro hondo. Y toco a su puerta.

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