Confiesa tus sombras

Nuestras fantasías eróticas - Erótica - Página 13

Nuestras fantasías eróticas
  • RIzosRIzos 23 de octubre
    Bueno, pues allá voy con otra:

    EL CHICO DEL AUTOBÚS.

    Por fin de vacaciones. No es que sea un gran viaje, pero necesitaba salir, desconectar, y a ser posible sin gastar mucho. Y como encima no coincido con nadie que pueda acompañarme en octubre, un circuito es una buena opción. Hay visitas programadas y un grupo con quienes charlar, si me apetece.
    De momento me he sentado sola en un asiento junto al pasillo, a ver si tengo suerte y no se me sienta nadie al lado. Estamos a punto de arrancar, el autobús va casi lleno. En el último momento ha subido un chico. Joder, qué guapo… mira alrededor en busca de un asiento vacío y repara en el que hay junto a mí.
    - Perdona, ¿puedo?
    - Claro, espera…
    Me muevo al asiento de la ventana. El fastidio de perder la comodidad de dos asientos para mi sola se me ha pasado enseguida. Además de que es monísimo, tiene una sonrisa encantadora. Una semana por delante con este bombón de compañero de viaje, sin duda es la noticia del día.
    Me concentro de nuevo en la música que iba escuchando mientras el autobús empieza a hacer kilómetros. Poco después el madrugón que me he pegado me pasa factura y creo que me he dormido. A media mañana hacemos una parada para estirar las piernas y tomar un café. Le observo de pie en la barra desde una mesa apartada. Lleva unos vaqueros cómodos y desgastados, y una camisa de sport sin abotonar sobre una camiseta gris que deja entrever su buena forma física. Es con diferencia el hombre más atractivo del grupo, que por otra parte es de lo más variopinto: matrimonios mayores (jubilados, diría yo), algunas parejas de mediana edad, un grupo de señoras con pinta de estar encantadas de haber dejado a sus maridos en casa, tres chicas con pinta de lobas y algunas parejas jóvenes. Termino mi café regreso al autobús. Vuelve a subir el último. Me mira y exhibe una sonrisa perfecta. Si no se me han caído las bragas al suelo, debe de ser sólo porque estoy sentada…
    -No me he presentado, me llamo Enrique.
    Me presento también y empezamos a charlar. También viaja sólo, iba con su hermano, pero le ha surgido algo en el último momento o algo así. El tiempo se me pasa volando. A la hora de comer paramos en un restaurante de carretera. Nos toca compartir mesa con un matrimonio de prejubilados, de los que casi cualquier cosa que dicen es para quejarse de su pareja o criticarla, con un curioso tono cariñoso, para ser todo críticas.
    Al terminar la comida, paso por el baño antes de volver al autobús, y la señora se viene detrás. Me dice con todo el convencimiento:
    -Tienes un novio guapísimo y además es un encanto, chica, qué suerte.


    Cuando salgo, todavía me estoy riendo... Enrique me está esperando y me pregunta con curiosidad de qué me voy riendo sola. Dudo, pero decido que merece la pena ver qué cara pone:
    - La señora ésa, que me ha dicho que eres guapísimo y además un encanto. – Espero a ver si se sonroja o algo así, pero no…
    -Ah, ¿y tan gracioso te parece? Pues gracias… - ¿se ha picado? No puedo creerlo…
    -No, hombre, lo gracioso es que ha pensado que eras mi novio…
    Enarca una ceja, sonríe y de pronto me agarra por la cintura y me estrecha contra él riendo mientras caminamos hacia el autobús…
    - Mira, ésa es buena… ¿Y cómo tengo que llamarte entonces, “churri”, “nena” o “cariño?
    Aunque esté de coña, me da un subidón de adrenalina que casi tropiezo… al final le echo morro, le cojo también de la cintura y le contesto:
    - Lo que quieras menos “churri”…
    - Vale, pues entonces “nena”…
    Subimos al autobús riendo, y seguimos charlando. Tiene una conversación agradable e inteligente. La tarde de ruta se me pasa volando entre charlas y risas. La verdad es que estoy a gusto con él. Cuando me doy cuenta hemos llegado. El hotel es pequeño pero coqueto, en el centro de la localidad. El guía reparte las llaves y subimos las maletas. Su habitación está enfrente de la mía. Me sorprendo pensando en lo que daría por cruzar esa puerta…
    Después de cenar, la poca gente joven que hay en el grupo se pone de acuerdo para tomar algo en una especie de pub irlandés que al parecer hay a la vuelta de la esquina.
    -¿Te apetece? –me pregunta.
    -Claro, vamos. – Contigo me apetece cualquier cosa… pienso.

    Me paso el rato maquinando la manera de entrarle… me he puesto mis vaqueros más ajustados y un jersey fino con escote en pico que se adapta estupendamente a mi pecho. Tomamos un par de cervezas charlando y disfrutando de la música… Empieza a sonar una de The Corrs… ya no me puedo contener, le cojo de la mano y casi le ordeno:
    - Baila conmigo.
    - No soy buen bailarín – pero no me suelta la mano…
    - Sólo tienes que dejarte llevar.
    Le estrecho contra mí y apoyo mi otra mano sobre su hombro. Me coge por la cintura y nos mecemos despacio al son de la música. Desprende una calidez que me eriza la piel. Sus manos son fuertes y grandes y su pecho firme se mueve ligeramente al compás de su respiración. Miro su boca carnosa y tentadora, y sus ojos claros… vuelvo a mirarle la boca y me muerdo el labio… No quiero lanzarme más, pero no hace nada… o es muy corto, o no está interesado. La frustración me invade y al final opto por retirarme.
    -Voy al baño.
    Tardo un rato en volver, hasta que mi cabeza se enfría. Decido que, a estas alturas, mejor me marcho.
    -Me voy a dormir. Quédate si quieres.
    -¿Que te vas? ¿Por qué? –recojo mi cazadora sin encontrar una respuesta, y entonces añade:
    -Vamos, nena ¿Qué ha pasado?
    Ya no me hace tanta gracia lo de "nena". Suspiro y no digo nada.
    - ¿He hecho algo que te haya molestado?
    -No, no has hecho nada –“precisamente”, pienso. El tono en que pronuncio esas palabras creo que lo dice todo, pero seguramente ni se enterará.
    - Espero que no sea por algo que NO haya hecho…
    En este punto me pilla completamente desprevenida y le miro a los ojos. Me devuelve la mirada serio, pero en la comisura de su boca asoma una sonrisa. Mi corazón se acelera.
    - Ha sido una sorpresa tener compañía tan agradable en el autobús.
    - Gracias, supongo. Ahora si no te importa…
    - No he terminado.
    Trago saliva, me está confundiendo, sinceramente.
    - Supongo que mi forma de ser a veces me juega malas pasadas. No me gusta meterme en un sitio hasta saber que soy bienvenido.
    No estoy segura de que esté diciendo lo que creo entender… Entonces me estrecha un poco más. Me susurra al oído.
    - Vamos, nena, quédate conmigo… o me voy contigo, lo que prefieras.
    - ¿Me puedes aclarar una cosa?
    - ¿Qué cosa?
    - ¿Qué necesitas para sentirte bienvenido? ¿Una invitación por escrito?
    Se ríe. Vuelvo a mirar su preciosa boca, lo que daría por morderla… si esto no es una invitación, entonces no sé lo que es…
    - Ahora mismo, con esa mirada me basta.

    (continuará)

  • miss_nmiss_n 23 de octubre
    Rizos, eres mi ídola! Tenemos mentes similares!! continúa por favor!
  • RIzosRIzos 23 de octubre
    EL CHICO DEL AUTOBÚS (II)

    Atrapa mi boca suavemente. Mis labios se entreabren esperándolo, y acepta la invitación. Nos vamos entendiendo… me besa sin prisas, como si tuviera toda una vida para hacerlo. Mi cuerpo empieza a reaccionar, noto mi pulso en la parte baja de mi abdomen. Algo, tal vez todo en él tira de mí como un imán al que no puedo ni quiero resistirme…
    Mis manos suben por su espalda hasta su nuca, y me enredo en su pelo mientras estrecha aún más mi cintura. Mi respiración se agita y mi mente se embota… sólo puedo pensar en perderme en ese cuerpo magnífico… su mano acaricia levemente mi cadera y baja un poco por el muslo, sobre los ajustados vaqueros. Se aparta sin dejar de mirarme a los ojos y susurra:
    -Mejor nos vamos, no quiero dar un espectáculo aquí…
    Ni me acordaba de que estamos en un bar de un pueblo pequeño. De pronto soy consciente de las miradas de los clientes clavadas en nosotros...
    -Vale.
    Me coge de la cintura mientras caminamos hacia el hotel, en la calle hace frío, y me aprieto contra su cuerpo cálido. En apenas un minuto estamos frente al ascensor. Entramos. Sólo son dos pisos, así que lucho por desterrar de mi cabeza la idea de abalanzarme sobre él allí mismo. Se coloca detrás de mí, y me sujeta por la cintura rodeándome con un brazo. Con la otra mano me aparta el pelo y me besa el cuello… Dios, no puedo soportar la espera…
    Saca su llave y entramos directamente en su habitación. La ansiedad me puede, pero él se toma su tiempo. Se quita el abrigo y lo deja sobre una silla, me pide mi cazadora y la deja encima. Me mira sonriendo y me acaricia con un dedo la mejilla…
    -Nena, llevo todo el día pensando en lo que haría si pudiera tenerte aquí…
    -Oh… ¿y qué se te había ocurrido?
    Sonríe, sus ojos brillan con una mirada caliente y profunda.
    -De todo, te lo aseguro…

    Se arrodilla y me saca las botas, acariciando mis piernas hacia arriba hasta el cinturón de los vaqueros. Los desabrocha y mete sus manos cálidas bajo el jersey. Con un movimiento rápido lo sube y lo saca por mi cabeza. Me alegro de haberme puesto lencería negra… nunca se sabe.
    Echo mano a su camisa y se la saco rápidamente. La camiseta sale enseguida dejándome apreciar su pecho ancho y musculoso. Ese chico se cuida, es evidente… acaricio suavemente el fino vello de su pecho. Su calor llega inmediatamente a cada poro de mi piel, por todo mi cuerpo.
    Desabrocha mi cinturón y baja mis vaqueros a la cadera. Me echa sobre la cama y tira de ellos hasta que acaban en el suelo. Inmediatamente su mano me recorre el cuerpo erizando mi piel por donde pasa. Me besa con suavidad, apenas mordisqueando mi boca… su lengua roza mis dientes y se retira, tentándome, mientras sus labios tiran suavemente de los míos dejándolos sensibles y anhelantes. Empiezo a desesperarme por sentirlo más… lo necesito más adentro, en mi boca, en todas partes… Mete una mano entre mis piernas, rozando el encaje de mi culotte, mi clítoris se endurece instantáneamente, y soy consciente de que nota lo mojada que estoy incluso a través de la tela…
    -Bueno, parece que soy bienvenido, después de todo…
    Sonríe, me levanta de la cama y me sienta sobre el escritorio, prácticamente arrancándome las bragas. Suelta el sujetador con habilidad y lo tira a un lado. Me mira provocándome. Le abro el cinturón, bajo la cremallera a duras penas y meto la mano en sus vaqueros. Su polla, atrapada en el bóxer, presiona contra mi mano… Siento sus dedos resbalar por encima de mi sexo, mojado, hinchado y listo para él. Aprieta suavemente, lo separa con suavidad y mete un dedo… otro… creo que voy a estallar, el ansia me puede. Me agarro a él como si me fuera la vida en ello… Mueve los dedos torturándome con deliberada lentitud... todo mi cuerpo está en tensión, deseándolo desesperadamente.
    -¿Te gusta duro?
    -¡Como quieras pero ya! Te quiero dentro, ahora, por favor…
    Sin más preámbulos se coloca un condón y se clava en mí de una sola embestida. Ni siquiera se ha quitado los pantalones. Apenas espera a que me adapte a su brusca invasión, y empieza a follarme con fuerza, clavando los dedos en mi culo mientras me levanta y me sujeta contra él. Enrosco las piernas alrededor de su cadera y echo atrás la cabeza… Sus movimientos son rápidos y profundos. Siento mi excitación subir como la espuma… atrapa uno de mis pezones entre los dientes y el estímulo es casi demasiado intenso… gimo ansiosamente, no puedo más…
    -Vamos nena –susurra contra mi pecho- ahora…
    Una embestida más y me corro violentamente, mordiéndome la boca para no gritar, y sujetándome al escritorio para no caerme. Entierra la cabeza en mi cuello y deja escapar un gruñido gutural mientras se une a mí… Siento su calor dentro de mí… me abrazo a su espléndido cuerpo, sudoroso y cálido…

    Me coge en volandas y me echa sobre la cama, aún dentro de mí. Me sonríe mientras acaricia mi muslo haciendo que contraiga involuntariamente mi cuerpo para atraparle dentro.
    -No ha sido un mal recibimiento.
    -Cuando quiero soy muy hospitalaria…
    -¿Me invitarías otra vez? – sonríe con picardía…
    -Si me miras así, no te soltaré en toda la noche.

    FIN.
  • vansavansa 23 de octubre
    ainsss... Rizos qué sobremesa más estupenda me acabas de regalar con este relato... :D!

    Gracias, gracias y gracias!
  • RIzosRIzos 23 de octubre
    vansa, ya sabes, "estamos para complacer" ja, ja, ja... me alegro de que te haya gustado.
  • vansavansa 23 de octubre
    jejeje... y tanto!

    No me ha gustado, me ha encantado... ya no sé con quién quedarme, con el granjero o con Enrique...jeje! bueno me quedo con los dos... :P
  • ThebondageThebondage 23 de octubre
    Rizos, me encanta, me encanta uff...esto no me pasa en mis vacaciones jajajajaja
    Vaya que me has terminado de alegrar la tarde en la oficina :)
  • DiosaDiosa 23 de octubre
    Rizos, dando palmitas y brinquitos me tienes de emoción, si yo estoy con vansa no se si perderme buscando una casa rural o marcharme de vacaciones a hacer un circuito yo sola, por Dios que imaginación mas buena tienes para esto.
    Además es que lo lees y vamos, parece lo mas natural y lógico que puedan pasar estas cosas.
  • smile91smile91 23 de octubre
    ya digo,dificil eleccion el granjero o enrique,jajaja enhorabuena otra vez!!me quedo siempre con ganas de leer mas...es perfecto
  • bastetbastet 23 de octubre
    jooo Rizos que bueno, tendre que apuntarme a alguna excursión, jajajajjaja......
  • RIzosRIzos 23 de octubre
    Gracias, chicas. Hice un circuito sola una vez, pero no tuve tanta suerte, ja, ja, ja...
    Yo casi sigo quedandome con Rafa, pero el granjero y Enrique tampoco estan mal ¿no?
    Diosa, para mi lo mejor es que quede como si realmente pudiera hacerse realidad, siempre hay esperanza ¿no? A veces incluso la realidad supera a la ficcion...
  • LacorrecaminosLacorrecaminos 23 de octubre
  • COMPLICECOMPLICE 23 de octubre
    Greyadicta_91, me gustan sus fantasías incluso cuando me sustituye por otro, jajajaja. Buen relato.
  • COMPLICECOMPLICE 23 de octubre
    RIzos, lo haces de maravilla. Creas perfectamente el ambiente que rodea la acción y consigues mantener la tensión durante todo el relato. Muy excitante, señorita. Enhorabuena. Sigue deleitándonos, por favor.
  • FassyGreyFassyGrey 23 de octubre
    Rizos magnifico me has hecho vibrar.... Yo me kdo con los tres.....
    Vaya aventuras.... Rizos. ;)
  • DesesperadaDesesperada 23 de octubre
    Rizos y tanto qe nos complaces!! El morbo que le das me vuelve loca!!!
  • RIzosRIzos 23 de octubre
    Gracias! Lacorrecaminos, me alegro de no haberte defraudado, gracias por la inspiracion, ja, ja, ja... Complice, lo cierto es que yo realmente necesito del ambiente para que el relato coja sentido... es mi estilo, supongo.
    Me alegro mucho de que os haya gustado!
  • greyadicta_91greyadicta_91 23 de octubre
    chic@S, gracias.
    Complice....si usted quiere puede imaginar que es él.Usted tiene la llave del control ;)
  • monikamonika 23 de octubre
    gracia RIZOS por deleitarnos.... besos
  • AnaSinGreyAnaSinGrey 23 de octubre
    Rizos..churri? Ahi ya s me subian las bragas y s me quedaban pegadas....jajajajaja menos mal que escogiste nena....tus historias nos llevan a imaginar que pueden ser realidad....bravo
  • RIzosRIzos 24 de octubre
    Ja, ja, ja... ya conozco a alguno que dice lo de "churri"... pero mucho mejor "nena" dónde va a parar... ¿verdad?
    Para mí, las historias fantásticas están muy bien. Pero si hay alguna posibilidad de que sean realidad... están mucho mejor.
  • AnaSinGreyAnaSinGrey 24 de octubre
    Jajajajaja yo tambien lo he oido....pero e qu no puedo con el.churri, a veces se lo digo a mi amigas pero por el chiste...jajajaja
  • bastetbastet 24 de octubre
    Odio lo de churri, jajjajaj, pero lo de nena en un tono fuerte me pone a mil, lo malo es que mi marido nunca me lo dice, jajjaj, eso si lo de churri tampoco no se lo permitiria.... jajajajja
  • monikamonika 24 de octubre
    jjajaajaja bastet en mi caso creo que se ha olvidado de llamarme por mi nombre , cuando lo hace es para decirme algo con seriedad....nena es mi nombre artistico...
  • bastetbastet 24 de octubre
    El mio no es muy hablador la verdad, y la mayoria del tiempo no está, así que bueno, es lo que hay....
  • DiosaDiosa 24 de octubre
    Hola chic@s!!!!
    bastet no te preocupes, habladores, habladores, yo creo que ninguno, a mi el mío me llama "moni", abrevia bonita y le cambia la b por la m, a mi lo de cari, churri , no me gusta y a él tampoco yo le llamo "rey".
  • RIzosRIzos 24 de octubre
    La verdad es que de "rey" dudo que se pueda quejar... Diosa, vaya piropo.
    Pues yo al mio segun me da, pero mis apelativos favoritos son "guapo", "moreno" o "bombon", y con lo que me gusta el chocolate, creo que este ultimo es su favorito, ja, ja, ja...
  • monikamonika 25 de octubre
    buenas noches!!!... en mi caso no me sale llamarle por ningún apelativo... y me considero cariñosa... pero no me sale... en todo caso le llamo por su nombre compuesto cuando estoy enfadada.....
  • DesesperadaDesesperada 25 de octubre
    a mi me llama "chito" que es diminutivo de .....
  • monikamonika 25 de octubre
    jjaaajajajaaja DESESPERADA... si pienso en lo que es ....de todas formas queda bien y se disimula mucho...
  • RIzosRIzos 25 de octubre
    Lo del nombre completo en caso de enfado creo que es generalizado... cuando yo era pequeña todas las madres lo hacian. A mi marido tambien se lo hago (poco, por suerte nos enfadamos poco) pero eso si, cuando me lo oye es que estoy muuuy enfadada...
  • pawichizpawichiz 25 de octubre
    les dejo aquí este post que escribí sobre el libro y por qué se ha convertido en todo un fenómeno... espero les guste http://www.pawichiz.com/2012/10/50-shades-of-grey-moda-amor-o-morbo.html
  • RIzosRIzos 27 de octubre
    UN SUEÑO (I)

    Esto en realidad no es una fantasía. Es un sueño erótico. Y lo cierto es que de los mejores que he tenido, si no el mejor…

    Yo acababa de entrar a trabajar en una casa, una gran mansión, como parte del servicio doméstico. Había un ama de llaves (vamos a llamarla Sra.Miles) y al menos otra chica (digamos que María). Puede que fuera en una vida anterior, porque el dueño de la casa era un gran terrateniente, y por las ropas podíamos estar a finales del siglo XIX o principios del XX, tampoco importa mucho…
    Apenas sabía nada del Señor. Era rico, atractivo y tenía fama de carácter difícil. Su mujer lo había dejado hacía apenas un año, por uno a quien él consideraba su amigo. Y aparentemente odiaba y despreciaba a todo el género femenino después de aquello. Desde que había empezado a trabajar allí, hacía unos días, apenas si lo había visto. Normalmente mis tareas se limitaban a la cocina, la colada y la limpieza de las habitaciones, y por tanto no tenía por qué encontrármelo. Le había visto de refilón entrar o salir de la casa, o en su despacho. Y me parecía una lástima que un hombre tan atractivo estuviera sólo.
    Ese día yo había notado que el resto del servicio estaba alterado, pero no sabía muy bien por qué. Todos parecían estar en tensión. Después de cenar yo había estado ayudando en la cocina y oí que la Sra. Miles le decía a María que tenía que llevarle algo al Señor, pero ella no quería ir.
    - Entonces, llévaselo tú.
    - ¿Qué hay que llevarle?
    - Un café y una copa. A su habitación.
    - Bueno, ya se lo llevo, no hay problema. No sé qué pasa hoy, ¿por qué están todos tan alterados?
    María se escabulló. La Sra. Miles me dijo:
    - Hoy es el cumpleaños del Señor.
    - ¿Y no se celebra? – pregunté un poco sorprendida.
    - No, hoy hace un año que la Señora se fue. No hay nada que celebrar. Es probable que esté de mal humor. Incluso que haya bebido. Déjale la bandeja y vete a dormir.
    Cogí la bandeja, todavía asimilando lo que acababa de decirme, y me dirigí a la habitación del Señor. La puerta estaba entreabierta, pero llamé y me contestó con desgana:
    - Adelante.
    Al entrar me sorprendió el tamaño de la estancia. La zona de acceso era una especie de estudio, con una chimenea, una enorme estantería repleta de libros de suelo a techo, una cálida alfombra y una gran butaca forrada en terciopelo, donde él estaba casi más tirado que sentado. Sobre una mesa auxiliar había una copa y una botella de licor vacía. Al otro lado de la estancia estaba el dormitorio propiamente dicho, con una gran cama con dosel y un vestidor anexo.
    Cuando dejé la bandeja en la mesita me miró con una expresión que no supe descifrar. Había amargura en su bello rostro.
    - Vaya, ¿y tú quien eres? ¿mi regalo de cumpleaños?
    Me pilló tan de sorpresa que apenas conseguí balbucear una explicación. Lo cierto era que quien me había entrevistado y contratado había sido la Sra. Miles, y él ni siquiera me había visto hasta entonces.
    - Ven aquí.
    Me acerqué un poco en tensión. Se levantó y caminó a mi alrededor mientras me observaba de arriba abajo. Llevaba unos pantalones negros, camisa blanca a medio abotonar, y botas. Era alto y con un cuerpo imponente, y la Sra. Miles tenía razón: seguramente había bebido demasiado. No obstante podía sentir mi piel como electrizada tan solo con su proximidad… era muy, muy atractivo…
    - Señor, tengo que irme…
    - De eso nada… ¿no merezco un regalo de cumpleaños? Hace frío aquí. Creo que necesito alguien que caliente mi cama…
    Sin mediar palabra me sujetó las manos a la espalda y me besó bruscamente mientras me estrechaba contra él. Mi cuerpo estaba rígido entre la sorpresa, la excitación y el miedo… Su lengua se metió en mi boca sin pedir permiso, explorando cada rincón y despertando en mi un deseo que me asustaba… Aquello no estaba bien, no podía dejar que lo hiciera…
    Conseguí apartar la cara y casi susurrar:
    - Señor, por favor… deje que me vaya.
    - No vas a ir a ninguna parte…
    Mi cuerpo reaccionaba contra mi voluntad. La mano que me estrechaba contra él bajó por mi muslo y empezó a remangar mi falda. Traté de soltarme, pero él era demasiado fuerte. Mientras ponía mi piel en llamas pierna arriba volvió a besarme con ansia. Podía notar el sabor del whisky en su boca. Empezó a arrastrarme hacia la cama mientras yo me retorcía bajo su contacto.
    - Por favor… no me dejes sólo…
    - Señor, no, por favor…
    Se echó encima de mí sobre la cama, sujetando mis manos aún a mi espalda debajo de mi cuerpo. Yo trataba débilmente de resistirme mientras él, a horcajadas sobre mi, se quitaba la camisa, y se descalzaba las botas. Liberándome sólo lo suficiente, me sacó el vestido. Sujetó mis manos sobre mi cabeza y volvió a besarme mientras su mano se perdía entre mis piernas, haciendo que mi cuerpo se tensara y se arqueara, luchando contra el placer prohibido que él me ofrecía. No tenía escapatoria. Ni siquiera sabía si quería escapar.

    Se quitó los pantalones y en apenas un minuto estaba desnudo encima de mi. Había en sus ojos un deseo desesperado y un ansia que dolía en el alma. Me besó los pechos, irritando mi piel con su barba incipiente, tirando de los pezones con brusquedad. Cerré los ojos con fuerza. Lo que estaba sintiendo me desbordaba. Sus labios abrasaban mi cuello y sus dientes me rozaban la piel, mientras clavaba los dedos en mis muslos desnudos. Metió la rodilla entre mis piernas para separarlas. Presionó contra mi cadera su imponente erección.
    - No, por favor...
    MI súplica no tenía fuerzas, menos aún cuando sin previo aviso, su dedo se clavó en mi interior, y a pesar de todo me encontró mojada. La vergüenza que sentía era tal que no podía abrir los ojos. Dejó de besarme pero empezó a mover el dedo con deliberada lentitud. Sabía que me estaba mirando, disfrutando de mi avergonzada respuesta.
    - Vamos, regalito... Abre los ojos.
    Su voz era dulce y provocadora. Negué con la cabeza ahogando un gemido inoportuno. Podía sentir su sonrisa, incluso con los ojos cerrados.
    - Como quieras...
    Retiró el dedo y sentí su miembro tratando de abrirse camino. Instintivamente traté de apartarlo otra vez, retorciéndome bajo su peso. Abrí los ojos y la súplica no pronunciada muró esta vez en mis labios... me miraba con una intensidad, una necesidad, un deseo... incluso una súplica a su vez en sus ojos, que me desarmó por completo.
    - Por favor, no vuelvas a decirme que no...
    Tragué saliva y sentí que mi cuerpo se aflojaba y se rendía. Lo deseaba.
    Mi silenciosa concesión puso un brillo lujurioso en sus ojos y se clavó en mi de golpe. Levantó mis rodillas y empezó a embestirme con fuerza. Aún debatiéndome entre la vergüenza y el deseo, con las manos inmovilizadas sobre mi cabeza, empecé a sentir que las emociones me desbordaban... cada golpe de sus caderas me hacía perder un poco más el control, mientras él me besaba lastimándome los labios, para luego lamer y succionar mis pezones con la suficiente fuerza para arrancarme gemidos desesperados, hasta que no pude más y sentí que mi cuerpo se rompía en pedazos en torno a él. Aún convulsionando de placer, le sentí estallar a su vez dentro de mí, llenándome, haciéndome sentir tan completa que todo mi cuerpo se rebeló con una dolorosa sensación de vacío cuando poco después, salió de mi y se quedó inmediatamente dormido.
  • LaBocaLaBoca 27 de octubre
    Rizos .....relato de medianoche exacta! clavadito clavadito....voy a por él, no me lo puedo perder! :-)
  • DesesperadaDesesperada 27 de octubre
    waaauuuu Rizos qué emocionante, me dejas uffffff sin palabras....vaya con el Señor!!!
  • isacaisaca 27 de octubre
    Rizos, sueño erótico y fantasía de muchas, esa mezcla de forzar y deseo....
    y por supuesto escrito y descrito de fascinante manera!
  • LaBocaLaBoca 27 de octubre
    Rizos , las palabras, los diálogos del forcejeo lo encienden todo !!!! Ufff!!!
    Habrá que irse a la cama y...... A SOÑAR ! a ver si hay suerte..... :-)
  • RIzosRIzos 27 de octubre
    Ja, ja, ja... LaBoca, por mucho interés que he puesto, no he vuelto a tener un sueño como ese...
    De hecho el protagonista, si bien era atractivo, no me llamaba especialmente la atención, pero a partir de ese día, era verlo y ni te cuento cómo me ponía... lo que hace el subconsciente.
    isaca, que quieres que te diga, como fantasía es recurrente, pero como sueño, te despiertas medio en shock... me alegro de que os guste.
    Falta la segunda parte. Tuve suerte y el sueño fue bastante largo...
  • isacaisaca 27 de octubre
    si ya me imagino que verle luego.... jajaja toda una situación
    que envidia Rizos!!! pues entonces no me voy a la cama...
  • LacorrecaminosLacorrecaminos 27 de octubre
    Eso es un sueño y lo demás tonteria..sí señor! xD
  • ThebondageThebondage 27 de octubre
    Joer, menudo sueño....rizos enhorabuena otra vez, has alegrado mi mañana en la ofi jajajaja
  • RIzosRIzos 27 de octubre
    A ver si acabo la segunda parte y la pongo.
  • RIzosRIzos 27 de octubre
    Bueno pues allá va la continuación.

    UN SUEÑO (II)

    Cuando mi respiración se tranquilizó lo suficiente, me aparté de él y salí de la cama. Me vestí deprisa, sin poder quitarle los ojos de encima. Se veía tan hermoso dormido y desnudo...¿Qué me había pasado? ¿Cómo podía haberme dejado llevar de aquella manera? Si alguien llegaba a enterarse... ¿tendría que irme? No podía dejar el trabajo. Y no quería. Salí de la habitación cerrando la puerta con sigilo. Tal vez él ni siquiera recordara lo ocurrido.

    Me costó horrores conciliar el sueño. Mi cuerpo aún protestaba con la sensación de vacío cuando pensaba en él. Y me asustaba tanto como me excitaba la idea de volver a verlo. Al fin, de puro cansancio me quedé dormida, y pareció que apenas habían pasado unos minutos cuando la Sra. Miles me despertó aporreando la puerta de mi habitación.
    - Date prisa, deberías estar ya en la cocina.
    Me vestí rápidamente y acudí a cumplir con mis tareas. Todos estaban visiblemente más tranquilos que la noche anterior. Solo yo estaba más nerviosa, aunque esperaba que nadie lo notara.
    Poco rato después, me disponía a ocuparme de la colada cuando la Sra. Miles vino a buscarme.
    - Deja eso. El Señor ha pedido que le lleves el desayuno.
    Casi dejo caer la cesta de la ropa.
    - ¿Yo?
    - Sí, ha especificado que se lo lleves tú. ¿Pasó algo anoche? ¿Lo importunaste?
    Importunarlo. Pues sí que... sólo me faltaba eso.
    - No...
    - Pues entonces date prisa, tienes la bandeja en la cocina.
    Se marchó sin darme tiempo a poner una excusa. Me arme de valor y fui a por la bandeja del desayuno. Ahora ya no tenía muchas esperanzas de que él no recordara lo ocurrido, pero no podía hacer otra cosa que obedecer...

    Llegué junto a la puerta y toqué tímidamente.
    - Adelante.
    Entré con la cabeza baja, temerosa de enfrentarme a lo que podía ver en sus ojos. Me relajé un poco al ver que estaba de pie, de espaldas junto a la ventana, entre la cama y la chimenea, a una distancia segura, por así decirlo.
    Dejé la bandeja en la mesita auxiliar y me disponía a marcharme, cuando aún sin darse la vuelta, me detuvo.
    - No te vayas aún, pero cierra la puerta. Con llave. Quiero hablar contigo.
    Mi corazón empezó a latir desbocado en ese mismo momento... ¿Iba a echarme? ¿Qué tenía que decirme? Temblorosa, me acerqué a la puerta y cerré. Giré la llave en la cerradura preguntándome si no estaba metiéndome en un lío.
    - Acércate.
    Obligándome a caminar, me acerqué despacio a él. Estaba espléndido, con una camisa blanca de hilo, más informal que la de la víspera, y pantalones de color arena. De reojo vi la cama, aún deshecha... el rubor acudió a mis mejillas. Al fin se dio la vuelta y me miró directamente a los ojos. Su mirada era una mezcla de sentimientos: miedo, vergüenza, dolor, ¿deseo?
    - ¿Estás bien?
    Esperaba que me dijera casi cualquier cosa, menos eso.
    - ¿Que si estoy bien? Pues sí... no sé, supongo.-"Estoy terriblemente confundida, y nerviosa, y un poco asustada, pero por lo demás estoy bien", pensé.
    Se acercó más, hasta quedarse a un paso delante de mí. Pasó fugazmente por mi cabeza la idea de que estaba haciendo acopio de toda su fuerza de voluntad para no acercarse más.
    - Me refiero a si... a si te hice daño.
    La vergüenza tiñó mi cara de un rojo escarlata, o eso pensé, mientras mi entrepierna se humedecía con el recuerdo de sus manos sobre mí. Él debía de saber que no me había hecho daño, no con lo excitada que estaba. O tal vez estaba demasiado borracho para darse cuenta, después de todo.
    - No, estoy bien.
    - Pensaba pedirte disculpas. Decirte incluso que lo sentía, pero lo cierto es que no me arrepiento. En absoluto. Menos aún si no te lastimé. Fue mi mejor noche en mucho tiempo...
    - Preferiría que lo olvidara, Señor.
    - No creo que pudiera ni aunque quisiera.- Se acercó un poco más, casi hasta rozarme.
    - Pues es lo que yo haré. No quisiera irme de esta casa, pero solo pensar que alguien lo supiera...
    - Yo soy aquí el Amo. Si alguien sabe algo, se callará, si sabe lo que le conviene. No me gusta que me cuestionen. Y tú no tienes por qué dar explicaciones.
    - Si ha terminado, Señor...
    Enarcó las cejas, sorprendido.
    - No, no he terminado. No estoy seguro de haber... cubierto tus expectativas anoche.-Su mirada se suavizó y a su boca asomó una sonrisa a medias- Y visto que no fue tan malo, después de todo, quisiera que volvieras a compartir mi cama... ahora.

    (continuará)
  • RIzosRIzos 27 de octubre
    He tenido que fraccionarlo más. Aquí va el final.

    UN SUEÑO (III)

    Mi boca se abrió por la sorpresa, mientras le veía coger suavemente mi cara con sus manos grandes y fuertes y acercarse despacio a mis labios. Me besó despacio, como midiendo mi reacción. La boca que el día anterior había lastimado la mía, ahora tan sólo la rozaba, dejándola sensible y receptiva. Puse mis manos en su pecho con intención de apartarlo, pero mis dedos acabaron enredándose en el vello fino que lo cubría. Mordisqueó mis labios con suavidad, arrancándome un gemido apenas audible. Mi mente peleaba contra todo mi cuerpo, con todas las de perder... lo deseaba, tanto o más que la noche anterior. No había tenido suficiente de él.
    Finalmente claudiqué y le eché los brazos al cuello. Me daba igual todo. No es que yo fuera su regalo, es que él era un regalo para los sentidos, y aunque sólo fuera por un rato, era mío.
    Me cogió en volandas y me echó sobre la cama, sin dejar de repartir besos suaves y cálidos por cualquier pedazo de mi piel que quedara al alcance de su boca. Se deshizo del vestido con habilidad, casi al tiempo que arrojaba al suelo su propia ropa. Se tumbó en la cama junto a mí, mirándome por un momento…
    - No tienes que hacer nada que no quieras…
    - Lo sé.
    - Quiero que me toques.
    Su petición me sorprendió. Tímidamente, alargué la mano y empecé a acariciar su torso desnudo. Era firme, suave, su piel se sentía cálida bajo mis dedos. No apartaba sus ojos de los míos. Me incorporé sobre un codo y continué pasando mi mano con suavidad por su hombro, su brazo bien torneados, hasta su mano fuerte y grande. Sus dedos largos y finos se enredaron un momento entre los míos. De ahí, en un arrebato de audacia, pasé a su cadera, su muslo… retiré la mirada de sus ojos, un poco cohibida.
    -Te has saltado una parte importante…
    Sentí de nuevo el calor subir a mi cara… rió suavemente al ver que me ruborizaba.
    -Vamos, no es momento de tener vergüenza…
    La calidez de su voz me impulsó a volver más arriba, hasta encontrar su miembro duro y caliente. Lo acaricié con lentitud… casi con reverencia, mientras él cerraba los ojos y se abandonaba a la sensación. Ese abandono me dio el coraje que me faltaba para intensificar mis caricias. De pronto retiró mi mano y se giró para colocarse encima de mí.
    - Suficiente. Si sigues, no respondo.
    Me sorprendió darme cuenta de que ya no estaba tensa, ni asustada debajo de él. Tal vez ansiosa, excitada, eso sí. Apoyaba su peso en sus antebrazos y me besó, primero con suavidad, y más profundamente a medida que mi cuerpo se arqueaba y mi boca le respondía. Sus manos recorrieron el mismo camino que habían hecho las mías sobre su cuerpo. Hasta las yemas de mis dedos respondían a sus caricias. Su mano se deslizó entre mis piernas con suavidad, esta vez no necesitó usar su rodilla para abrirse paso. Yo me anticipaba a despejarle el camino.
    Casi se sorprendió de la calidez y la humedad que ya lo esperaban. Mientras me provocaba con sus dedos hábiles, besaba mis pezones, primero con suavidad, y cada vez con más ansia. Dejé escapar un gemido…
    - Señor, por favor…
    Se detuvo dudando, pero cuando vio mi cara se dio cuenta de que aquella súplica no era un “NO”
    - Me deseas…
    - Sí, por favor.
    No se hizo de rogar. Levantó suavemente mi cadera, tomó mi cara entre sus manos y mientras me besaba con suavidad, se hundió en mí hasta el fondo. Me tensé apenas perceptiblemente. Llevaba toda la noche ansiando sentir de nuevo ese contacto, y apenas había sido consciente de ello hasta ese momento. Me miró a los ojos.
    - ¿Está bien?
    Aún me sorprendía la diferencia que podían hacer en él unas copas de más. Parecía sobrepasado por la idea de poder hacerme daño, cuando la noche anterior apenas le había preocupado.
    - Si, está bien. Tranquilo, no me voy a romper…
    Me así con fuerza a su cuello atrayéndole contra mí, y me besó en respuesta. Empezó a moverse con suavidad, casi torturándome deliciosamente, tensándose en el esfuerzo por controlar sus embestidas, despertando en mí un ansia que enseguida fue insufrible. Le quería más dentro, más fuerte y más duro.
    - Por favor… necesito más…
    - No quiero hacerte daño…
    - No soy tan frágil, ya lo soporté anoche, y no fue tan duro, después de todo.
    Sonrió ampliamente, visiblemente relajado. Su mirada cambió y supe que había tocado el resorte adecuado.
    - ¿Así que no fue tan duro? Entonces tal vez lo quieras un poco más duro hoy…
    “Oh, sí…” Eso era exactamente lo que quería… Incrementó el ritmo, la profundidad, la fuerza, se clavó en mí con ansia mientras mi cuerpo se acoplaba al suyo… su respiración se volvió jadeante y entrecortada mientras yo casi contenía el aliento, gimiendo inconteniblemente con cada una de sus embestidas, hasta que no pude más, clavé mis uñas en su espalda esperando un orgasmo devastador…
    - Vamos, te estoy esperando…
    Una última embestida y estallé gimiendo descontroladamente con su boca atrapando la mía para silenciarla… Los espasmos sacudían mi cuerpo mientras él, con un gruñido gutural, estallaba también dentro de mí, llenándome con su calidez.
    Nos quedamos un rato abrazados, mientras nuestros cuerpos se templaban y nuestra respiración se acompasaba. Se retiró suavemente mirándome a los ojos.
    - Como regalo de cumpleaños, eres lo mejor que me ha pasado.
    Me levanté riendo.
    - Gracias. Será mejor que vuelva a mi trabajo. La Sra. Miles se estará preguntando dónde me he metido.
    - Puede, pero no preguntará. Y si te pregunta algo dile que venga a hablar conmigo. A mí no se atreverá a pedirme explicaciones… - sonrió con malicia.
    Me vestí rápidamente, me arreglé el pelo como pude, y antes de salir, le eché una última mirada. Aún estaba acabando de vestirse. Estaba imponente.
    - Por cierto, me gustaría que me trajeras una copa y un café esta noche… ¿crees que podrías?
    - Veré lo que puedo hacer, Señor.
    Sonriendo, cerré la puerta tras de mí.

    FIN
  • isacaisaca 27 de octubre
    Rizoooooos!!!!!! me encanta y ahora toca esperar otra vez... jajajaaja
    estoy con la bandeja del desayuno, pero el resto... no lo veo , no lo veo.... espera que cierro los ojos y siiiii, con tu detalle lo veooooo!

    edito y añado
    ayyyyy que si!!! que está entero... me adelanté... voy a por el último trozo. Gracias!!!!
    vaya sábado
  • ThebondageThebondage 27 de octubre
    Rizooos me ha encantado acabo de acabar..es increible...espero con ganas al próximo jejeje
  • MasterMaster 27 de octubre
    Bonito sueñooooooooo!!!! jejejeje

    Alguien quiere despertar?
  • RIzosRIzos 27 de octubre
    Imagínate cómo se levanta una de la cama después de un sueño como ése... Para comerse la semana con patatas, ja, ja, ja...
  • LacorrecaminosLacorrecaminos 27 de octubre
    Wou!!!! me he quedado sin palabras....jajajaaj ..campaña para que rizos escriba un libro de relatos ya!!! ...xDD
  • isacaisaca 27 de octubre
    Rizos, no se si puedo tragar el desayuno, mejor me vuelvo a la cama.. ; )