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Sombra 25

Los das pasan. Amanda ha dejado de llamar, creo que se resign a que no le respondera.

S que me he portado mal con ella, pero, ahora mismo, no tengo las herramientas necesarias para solucionarlo.

Dejar que el tiempo siga pasando y, quizs, algn da pueda llamarla y aclararle todo.

Por ahora, decido no pensar en eso.

Sigo yendo una vez por semana a ver al doctor Miller. Todava no le he dicho demasiado, pero creo que a pesar de mi silencio nos llevamos bastante bien.

Pareciera que el doctor Miller es el nico al que no le molesta mi silencio.

Todo el mundo me pregunta: ests bien? ,por qu no hablas?, cmo te sientes?. Odio que me hagan preguntas.

En cambio el doctor Miller hace afirmaciones que me dejan pensando. Y si no digo nada, no se asusta, ni se preocupa. Hasta pareciera que cree que es de lo ms normal que as sea.

Un da viene a casa Tyler, el amigo de Elliot. Tyler tambin me trata con naturalidad.

Justo ese da sucede algo especial. Elliot tiene que ir a comprar unos libros con Grace para el colegio. No le gusta, pero debe hacerlo.

Tyler le dice que lo esperar en casa adelantando el trabajo que tienen que hacer.

Siento que a Elliot no le gusta la idea de que su amigo se quede en casa conmigo. Pero no puede decir nada.

Se va y le dice que espera que a su regreso el trabajo est terminado. Tyler sonre.

Despus de un rato, Tyler se acerca.

Quieres jugar un rato al futbol?, me pregunta de repente.

No s qu decirle.

Por un lado, tengo ganas. Me cae muy bien Tyler. Por otro, me da miedo que Elliot se enfade conmigo.

Tyler se re.

Y entonces?, quieres o no quieres?

Hay cierta tranquilidad en sus palabras y su risa que tambin me tranquiliza.

De acuerdo.

Salimos y comenzamos a jugar.

Nos divertimos con el juego.

Todo est muy bien. Es un hermoso da de sol.

En un hecho, lanzas muy bien. Te lo he dicho hace mucho ya: deberas probarte en el equipo de futbol.

Recuerdo el momento. Elliot se haba redo, se haba burlado de m. Haba dicho que me pondra a llorar si me tocaban.

Lo pienso un momento. Maldito Elliot. Podr volver a quererlo alguna vez?

Me doy cuenta de que en realidad lo quiero. Pero me lastima que me ignore, que no haga nada para ayudarme.

En el colegio las cosas estn cada vez peor entre nosotros. All ni siquiera me saluda.

Seguimos jugando con Tyler. No digo ni una palabra y no es necesario que la diga. Jugamos como buenos amigos y nos divertimos. A veces, la vida es ms simple sin palabras.

Entonces, escucho la puerta. Elliot y Grace han regresado.

Qu hacen aqu?, pregunta Elliot disgustado.

Tyler se re. Yo lo miro nervioso.

Necesitaba jugar un rato, el trabajo era demasiado complicado para hacerlo solo.

Comienzo a sentirme nervioso. Pareciera que me va a entrar un ataque de pnico.

Mi respiracin se acelera. No escucho lo que sucede a mi alrededor.

No quiero que Tyler, mi nico amigo, el nico que me trata como si fuera normal, me vea as.

Tengo que hacer algo, les digo y salgo corriendo.

Me encierro en mi habitacin.

Miles de imgenes pasan por mi cabeza. Qu estarn diciendo de m en este momento? Se estarn burlando?

No quiero que venga nadie a preguntarme qu me pasa. No quiero que vengan a decirme que tengo que reflexionar sobre mi actitud.

Quiero tener el control de la maldita situacin.

Ese pensamiento se vuelve mgico en mi cabeza. Hay algo que me calma en eso. Si yo controlo, yo soy el dueo de lo que sucede.

Comienzo a darle vueltas a la idea.

Cmo puedo hacer para ser yo quien controle las situaciones?

Recuerdo a mi madre. A la verdadera. A la que est muerta. Por qu aparece ella en mi cabeza ahora?

Recuerdo la poca en que no tena nada que comer.

Recuerdo los golpes.

Nunca ms quiero que eso vuelva.

Puedo olvidarlo?

Por supuesto viene Grace. Como siempre.

Ests bien?, me pregunta.

S, le respondo, tengo que hacer tarea para el colegio.

Algo funciona de lo que digo porque logro que se vaya sin decir nada. Es fantstico conseguir que eso suceda.

Luego, decido dejar de pensar en todas estas cosas. Y tambin lo consigo.

Leo un libro con calma.

Un rato despus, voy hacia el piano. Ni Elliot, ni Tyler estn por ah.

Tocar el piano sigue siendo la actividad que mejor me hace cuando la tristeza se apodera de m.

En cada nota que suena siento un acompaamiento a mi alma solitaria.

Tal vez, toda mi vida est solo. Y el piano sea mi compaa, lo que me conecte al mundo y me desconecte de mi realidad.

Hay algo en el piano que me desdobla. Algo de m sale de m.

Puedo verme. Mis ojos estn llenos de melancola.

Las manos avanzan sobre las teclas.

Grace se acerca.

Oh, Christian, qu bella meloda. Cada da tocas mejor.

Sus palabras me reconfortan.

Puedo controlar los movimientos de mis manos. Requiere disciplina y entrenamiento. Puedo sentirlo. Cada da lo har mejor.

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