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Sombra 23

He estado en la cama durante un largo rato. La soledad me hace bien. Me ayuda a pensar. Y pensar me ayuda a controlar las situaciones.

Por primera vez he pensado en Amanda. Ella ha sido muy amable en invitarme al baile. Y no quisiera que pasara un mal momento por mi culpa.

Creo que si quiero ser una buena persona no puedo faltar a mi palabra. Una de las maneras de controlar las cosas tiene que ver con eso: decir algo y actuar en consecuencia.

La fiebre ha bajado. Me siento mejor.

Viene Grace y me pregunta cmo sigue todo. Le digo que estoy un poco mejor y que ir al baile, pero solo un rato. Todava me siento algo mareado.

Me levanto con cuidado y me doy un bao que termina de reanimarme.

Elliot se ha puesto una camisa azul que le queda muy bien. Mia parece una verdadera princesita.

Todo el da ha transcurrido lento y, de repente, parece que algo se acelera y todo pasa rpidamente.

Ah estoy, con mi camisa de color morado, frente a la mesa en la que quedamos, esperando a Amanda.

Ella llega. Est muy bella con la falda nueva que me cont que se haba comprado.

Estamos en el baile y todo parece que ir bien.

Los nervios se aplacaron. Puedo charlar con ella y sentirme bien al respecto. Es simptica y le encanta hablar. Me cuenta sobre todas sus clases, imita a los profesores, critica a sus compaeras. Yo solo hago algunas preguntas y me ro cuando corresponde.

El tiempo transcurre. Amanda me cae bien pero no me atrae. No siento deseos de besarla ni de tocarla. No s si es normal, pero as me siento.

Veo que de lejos, Mia y sus amigos nos observan. Ellos estn muy divertidos y sus miradas no me preocupan.

Le cuento a Amanda que a la maana he tenido fiebre y que no me siento muy bien. Me mira un poco disgustada.

Si no quieres estar aqu conmigo no es necesario que me mientas, me dice con cara triste.

Intento explicarle que no se trata de una mentira. De verdad tuve fiebre. Claro que tampoco se trata de eso solamente. Pero esto no puedo decrselo.

No me queran dejar venir y yo he insistido, para que no sintieras que te dejaba de plantn. De repente escucho mi mentira y me desconozco. Era innecesaria, por qu la he dicho?

Sin embargo, es eso lo que hace que Amanda comience a creerme.

En serio?, me dice con una sonrisa.

Entonces, veo que se acerca Elliot y sus amigos. No s dnde habrn estado, pero haban desaparecido y ahora han vuelto a aparecer.

Sus chicas estn juntas en un rincn y los miran.

Ahora ellos son el centro de la atencin.

La miro a Amanda. S que si la dejo ahora aqu sola ser el centro de las burlas.

Los amigos de Elliot han empezado a burlarse de unos chicos y s que llegarn a m en cualquier momento.

Le propongo a Amanda que salgamos un rato. Ella me dice que sus padres no la dejan salir sola. Bueno, tampoco conmigo. Y que tiene miedo de que su pequea y maldita hermana la delate.

Me la seala. Debe tener las misma edad que Mia.

Es una tonta. Su mayor inters soy yo. Me espa, me imita, quiere que est con ella. Y luego, si le digo que no, me chantajea amenazndome con que le va a contar todo a mi madre.

Su historia me hace sonrer. Veo que no soy el nico que tiene problemas con el hermano.

Y t?, cmo te llevas con los tuyos?, me pregunta.

Creo que ha entrado en confianza. Hasta ahora se haba limitado a hablar. Esta es la primera pregunta que me hace una pregunta. Se la ve divertida e interesada.

Mia es muy buena conmigo. Nos llevamos muy bien. Me quiere mucho. Con Elliot, me interrumpo.

Amanda se re.

Aylos hermanos, los hermanos, dice con una sonrisa gigante.

Yo tambin le sonro.

Qu te hace?, me pregunta.

Me quedo pensando un momento. No s muy bien cmo explicarle. No voy a contarle que sus amigos se burlan de m y que l no hace nada para impedirlo. Tampoco puedo decirle que ha sido quien cont en la mesa que vendra al baile con ella y que eso me ha ocasionado uno de los peores das de mi vida.

A veces cuenta cosas que no quiero que cuente, digo de forma general.

Ah, como mi hermana!, dice y vuelve a rer.

Exacto, comento, aliviado.

Deberamos inventar algo en contra de los hermanos metidos, no crees?

Uno de los compaeros de Elliot se acerca. Sin motivo aparente me empuja.

Oh, no te haba visto, dice y lanza una carcajada.

Lo imaginaba, todo no poda ser tan tranquilo, han empezado los problemas.

Amanda se pone loca. Le habla de mala manera.

Eres tonto, le grita nerviosa.

Lo que ocasiona una risa ms fuerte en el chico. Dice algo como que las mujeres me defienden o alguna tontera por el estilo.

No logro escucharlo muy bien. Como es habitual es como si empezara a perder el sentido de la audicin. Siento la ira que sube hasta mi cabeza. Quisiera llorar pero esta vez no puedo.

Lo veo. Por un momento espero que se vaya. S que esto puede llegar a ser terrible. Y no logro controlarme.

Sin embargo, l se queda de pie, mirndome. Creo que me desafa con la mirada. Tengo la sensacin de que le digo vete, pero no estoy seguro. Tal vez, lo imagino.

Amanda me mira y est a punto de llorar. Todo se ha desvanecido. Me siento decepcionado por la situacin.

Entonces, de algn lado de mi ser que desconozco, sale una fuerza extraa e irrefrenable. Comienzo a pegarle al muchacho, que intenta defenderse si xito.

Los dems primero miran, pero rpido se acercan a separarnos. Mejor dicho, se acercan a impedir que le siga pegando.

No entiendo bien qu es lo que dicen. S que hay un tutor del colegio que est hablando. Tambin lo veo a Elliot, pero no s qu hacen.

Me separan y me llevan a un saln de al lado. Estoy en shock. Creo que me hablan, pero no los escucho.

Pasa un rato, aunque no puedo precisar cunto. Entonces veo que llega Grace.

Vamos a casa, s, Cristian?, me dice.

Veo que hablan con el tutor. Luego empiezo a mirar para otro lado.

Grace vuelve a intentarlo y me pide que vayamos a casa.

No respondo, pero la miro. Dejo transcurrir unos segundos.

Me levanto de la silla sin decir palabras. Sigo a Grace.

Mientras vamos en el coche comienzo a conectarme nuevamente con el mundo exterior. Y es ah cuando me doy cuenta de que lo que viene no ser fcil. Aunque tambin es cierto que, probablemente, esos idiotas dejen de molestarme despus de hoy. No est tan mal, despus de todo.

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