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¡Y otra vez más se acerca San Valentín! Mi día más querido del año y, esta vez, por dos motivos. Uno, porque es el día en el que se festeja el amor… Y dos… ¡porque este año se estrena por fin la película de Cincuenta sombras de Grey! No me digáis que este San Valentín no se presenta de la mejor de las maneras…

Sin ninguna duda, hay algo que todas haremos en este día: ir al cine a ver la película. Pero luego cada una tiene sus pequeños rituales, sus celebraciones especiales… Unas más románticas y clásicas, como una escapada a un sitio bonito con vuestra pareja, y otras más salvajes…
Y como todos los años, me pica la curiosidad. ¿Cómo celebráis vosotras el día de los enamorados? ¿Sois más del tipo romántico o del tipo salvaje?

Es probable que os haya pasado como a mí. Que hasta que no descubrí a los personajes de Erika L. James, a Christian Grey y Anastasia Steele, y el universo en el que viven, yo era más de cenita en restaurante tranquilo con velas y flores. Pero hace ya unos años que eso cambió. Como os propuse el año pasado, una buena forma de pasar de la tradicional reserva para dos (o de complementar, que una buena cena nunca sobra) es buscar uno de nuestros pasajes favoritos del libro de Cincuenta sombras de Grey, y llevarlo a la vida. Uno de esos que secretamente siempre hemos querido hacer y nunca nos hemos atrevido. ¿No os parece sugerente la idea?

Este año La caja de Grey nos lo pone muy fácil. Por ejemplo, ¿por qué no ir al italiano de todos los años, a cenar los mismos raviolis de todos los años, a acariciaros las manos por debajo de la mesa, como todos los años, pero con unas bolas chinas puestas? Si recordáis, Anastasia lleva unas a una cena benéfica en casa de los padres de Christian en la primera entrega de la trilogía… ¿Os atreveríais a probarlas?
bolas plateadas
“-¿Confías en mí?-me pregunta Christian en voz baja.
Asiento, me tiende la mano y en la palma lleva dos bolas de plata redondas y brillantes unidas por un grueso hilo negro.
- Esta vez es para darnos placer, Anastasia, a ti y a mí.
Las bolas se impulsan dentro de mí y me pierdo en un mar de sensaciones.”

Podemos convertir nuestra habitación, sean del color que sean las paredes, en el cuarto del placer. La caja de Grey tiene todos los gadgets que podáis imaginaros: látigos, fustas, azotadores, vibradores, antifaces, esposas, vendas… Aunque yo os recomiendo que, si queréis sorprender a vuestra pareja y empezar a explorar unos terrenos que ya sabemos que son muy, pero que muy placenteros, no perdáis de vista el Kit de iniciación al bondage.

Y si ya sois unas expertas, como me consta que algunas lo sois, no dudéis en ir un poco más allá. Entre los juguetes de La caja de Grey encontraréis para todos los gustos. Aprovechad esta oportunidad de regalaros un homenaje como debe ser. Porque estamos para complacer, ¿no?

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